GAGA KAHLO
Siempre he creído, entre otras cosas, que la clave del éxito para el progreso de una sociedad es la educación. Si bien hay muchos otros factores en juego (sobretodo asociados a la tan mentada economía), en mi humilde opinión y lejos de querer formular una nueva teoría desarrollista que se quede en nada más que eso (una teoría), estoy segura que los chicos son el futuro, porque claro está que nosotros los jóvenes y varias generaciones anteriores muy poco podemos hacer respecto a la manera en que hemos sido instruidos.

No se trata de que todos sepan leer y escribir (una necesidad primaria que ya debería haber sido atendida hace tiempo), ni de que todos tengan acceso a las escuelas (un servicio que debería favorecer a toda la población, también hace tiempo), se trata más bien de que los miembros de una sociedad se beneficien con una educación de CALIDAD. Con esto quiero decir (también a modo de protesta) que debe cambiarse la entraña misma de un sistema educativo casi obsoleto, en el cual prevalece la idea del dictado y la pizarra de tiza, donde las cosas se memorizan no se analizan, el profesor enseña que se dice "arberja" y no "arveja", ¿por qué? porque así se lo enseñaron a él y porque lograr la excelencia en la escuela Normal (lugar en el que la mayoría de los profesores se "forman") no es una meta, ni siquiera un requisito. Luego el desconocimiento se arrastra hasta las universidades, donde se intenta pero aun no se logra sacar verdaderos profesionales aptos para competir a nivel internacional (excepto algunas individualidades que por contar con los recursos necesarios consiguen obtener una educación óptima).
Hay una escasez impresionante de un pensamiento que sea crítico, contestatario, que juzgue por sí mismo, que busque en el fondo de los problemas, que plantee retos, que sea innovador. Un desierto infinito con pequeñas luces sin oportunidades. Al no capacitar a la gente inevitablemente se desencadenan muchos males que en lugar de fortalecer y nutrir al individuo lo hunden y hunden a la sociedad en la que viven, distorsionan las formas de gobernar y generan mayor violencia, ignorancia y estancamiento.
Eso, a mi juicio.
Al respecto, y enriqueciendo la idea, me encontré el domingo pasado con una columna de opinión en el periódico "Página siete" escrita por Carlos Mesa, donde el autor expone las ideas de Roberto Mangabeira, un teórico social brasileño. Para los que no la leyeron completa (debo decir que es realmente inspiradora), les escribo unos fragmentos que me parecieron sumamente importantes a la hora de comprender una sociedad posible:
Al respecto, y enriqueciendo la idea, me encontré el domingo pasado con una columna de opinión en el periódico "Página siete" escrita por Carlos Mesa, donde el autor expone las ideas de Roberto Mangabeira, un teórico social brasileño. Para los que no la leyeron completa (debo decir que es realmente inspiradora), les escribo unos fragmentos que me parecieron sumamente importantes a la hora de comprender una sociedad posible:
"Si te quedas en la igualdad como fin, dice, estás capitulando ante el destino; de lo que se trata, es de conspirar contra el destino, eso es el progresismo, ésa es, añado, la verdadera utopía y sin duda la idea más bella de este filósofo social.
La receta, sin embargo, es más compleja, menos poética. La lógica no puede ser la simple ecuación "hidráulica" de más Estado y menos mercado o al revés. Se debe construir una nueva relación Estado-empresas, descentralizada, participativa y experimental. No es difícil de entender, no es otra cosa que la promoción de las pequeñas y medianas empresas. Abrir un espacio protagónico en esa relación marca la necesidad de una reorientación de la lógica estatal. El segundo paso -más polémico- es un repudio a la idea del enriquecimiento con el dinero de los otros. Es decir, la sustitución de la inversión externa mediante dos mecanismos, un acuerdo fiscal serio (piedra filosofal que me gustaría ver aplicada); y la segunda, la ruptura de un modelo basado en el extractivismo y el rentismo. Sólo la capacitación del hombre con una educación de calidad y excelencia, descentralizada y compatible con el gran proyecto nacional, permitirá este salto".
La receta, sin embargo, es más compleja, menos poética. La lógica no puede ser la simple ecuación "hidráulica" de más Estado y menos mercado o al revés. Se debe construir una nueva relación Estado-empresas, descentralizada, participativa y experimental. No es difícil de entender, no es otra cosa que la promoción de las pequeñas y medianas empresas. Abrir un espacio protagónico en esa relación marca la necesidad de una reorientación de la lógica estatal. El segundo paso -más polémico- es un repudio a la idea del enriquecimiento con el dinero de los otros. Es decir, la sustitución de la inversión externa mediante dos mecanismos, un acuerdo fiscal serio (piedra filosofal que me gustaría ver aplicada); y la segunda, la ruptura de un modelo basado en el extractivismo y el rentismo. Sólo la capacitación del hombre con una educación de calidad y excelencia, descentralizada y compatible con el gran proyecto nacional, permitirá este salto".
(Página siete, domingo 11 de julio 2010/Año 1/ Número 76. Pag.16)
"Países como Bolivia han ensayado varias de sus recetas con resultados más bien modestos, sobre todo porque la estructuración de ese nuevo orden de cambio y de esa exigencia transformadora se estrellan con uno de los problemas más graves de nuestra sociedad, el rescate de un pasado reinventado, la hipótesis ahistórica de la recuperación del paraíso perdido y no la construcción del paraíso soñado. La imposibilidad de dar este salto pasa por un hecho incontrastable. Carecemos de sentido de responsabilidad y de deber ciudadano, confundimos participación con caos y violencia irracional, no hemos promovido un espíritu genuinamente democrático. Nuestro sistema de formación de recursos humanos está secuestrado por un mecanismo educativo arcaico, retardatario e inflexible".
(Página siete, domingo 11 de julio 2010/Año 1/ Número 76. Pag.16)
Vivimso en un lado del mundo donde la viveza crioola es celebrada más que la academia. Claro, una vez que agarras experiencia, descubres que por algo pasa eso. Un lugar donde el que se va sin pagar es un capo y el que roba cable mucho más.
ResponderEliminarFuera de la educación, reparemos en no ser pedos andantes, hagamos el bien. No jodamos a nadie, cada quien a lo suyo que lo propio es lo querido, lo esencial.
La intención es lo que vale no?